El clásico urbanismo gris al que somos sometidos parece ser el único posible y permitido en la cabeza de la gente. El agobiante transporte personal impulsado por combustibles fósiles nos es impuesto como una necesidad desde que nacemos. Qué nos cobren por la comida nos disgusta pero lo aceptamos. Ser ricos es nuestra única meta.
Estos prejuicios impuestos en la población (incluidos los gobernantes) continúan la flosofía de vida capitalista y consumista que tanto mal le hace a la propia raza humana. Optar por una economía y modo de vida más ”verde” no es solo por un hecho de comodidad, de estética, ni por preservar los tiernos osos pandas, ni porque se le hace ”daño” al planeta. Es algo necesario, y tenemos bastante poco tiempo. El calentamiento global producido por la quema de combustibles fósiles parece no importarle a nadie seriamente. Pocos penarían igual si supieran que si se sigue calentando la Tierra se derretirían las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida, provocando un incremento de 7 metros en el nivel del mar la primera (hundiendo metropolis como Nueva York y Alejandría), y de 62 metros (!) la segunda (sin comentarios). De darse ésto, un pequeño porcentaje sobreviviría, probablemente la gente con poder, y con tranquilidad le puedo decir que ni usted ni yo estaremos en esa pequeña lista. Ver artículo completo »
